RADIOTELEVISIÓN ESPAÑOLA

Presentacitíon del libro EXPOSICIONES UNIVERSALES en el recinto de EXPO 92 de Sevilla

Por Fernando G. Delgado

Galería de fotos del libro Expo 92 AQUI
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La obra de Luis Calvo Teixeira que hoy presentamos constituye una buena demostración de inteligente maridaje entre televisión y literatura. Demuestra las fauces insaciables y al mismo tiempo ocultas de la televisión -una imagen puede ser la hija de mil datos, el fruto de cien preparativos- ; exhibe también la condición efímera del medio, su capacidad de emóción e impresión y, por otro lado, su limitación conceptual, explicativa. Es aquí donde entra en juego la complementareidad del libro, más sensible al dato, más receptivo a la prosa que le es propia, marco más idóneo pára el documento visto y no visto en la televisión fugáz. Más rapida ella, más demorado él, la televisión y el libro no riñen si sus autores no quieren. Y el autor esta vez -uno y doble- es un hombre que trabaja bien el lenguaje porque encuentra pára cada medio su adecuada expresión. No hay nadie que consiga maltratar más la lengua que quien la utiliza en vano: gracias a los artífices del estropicio linguistico la televisión y el libro se roban a veces los lenguajes. Cuando ésto ocurre ambos quedan en falta: ni la una es la una, si es libresca, ni el otro es el otro, si trivial. La adecuación del lenguaje por la vía del entendimiento de la naturaleza de los medios despeja riñas, incompatibilidades, antinomias que no son tales, y muestran a la cultura contemporánea en toda su riqueza, tantas veces marcada de contradicción. Luis Calvo Teixeira es un buen herrero de la fórja de los lenguajes y no hay más que contemplar su serié sobre Exposiciones Universales y repasar su libro, lleno de rigor, con el que ha hecho tan buen aprovechamiento de sus materiales, pára advertir hasta qué punto son sus prosas dos maneras de ordenar las palabras, dos módos, igualmente hermosos, de enseñaros el mundo, de hacer memoria. Porque en la mejor literatura y en la mejor televisión no se hace más que un proustiano ejercicio de memória. La história no es, ni más ni menos, que la ordenada memória de las cosas y la vida,acaso, no es nada sin su propia memoria. Las exposiciones universales constituyen la memória del progreso de los pueblos y esta recopilación de sus hitos nos ayuda a mostrarlos. Una tarea cultural, que bien sea por los derroteros de la economía, bien por los de la política y, al fin, por los de la propia cultura, tan rebelada a veces contra la economía y la política, pero tan subsidiaria de ellas, vámos camino de no repetir. Cuando la cultura del siglo XX se había entregado a la responsabilidad del audiovisual, las televisiones comerciales, porque no es rentable, y las televisiones públicas, porque los gobernantes se desentienden, o lo entienden de otro modo, llevan camino de entronizar la televisión basura. La desculturización está servida, la chabacanería es su reino, y la crisis de la cultura no ha hecho nada más que empezar. Así, pues, quizá estemos asistiendo a un acto singular en las postrimerías de la televisión cultural. El fenómeno es universal y en la sociedad del dinero en la que corremos el riesgo de tomar la libertad de mercado por la única de las libertades una sociedad alienada se sentará ante él televisor pára envenenarse. Pero pára ahuyentar a los pájaros de mai agüero en este recinto amable de la Exposición Universal de Sevilla, brindemos por la salud del libro y de la televisión, por la salud de nuestra cultura compleja y por autores, como Calvo Teixeira, que dejan testimonio del mundo que fué y apuestan, a pesar de todo, por el que está a punto de venir.